Capitulo 15
Confianza y tragedia
Julia comenzaba a tener
confianza con toda la familia, Diana,
Tania y Maribel le enseñaron a cocinar,
con Gerardo pasaba
alguna tarde jugando a juegos de mesa, ella y Rubén se
habían
hecho muy amigos, con Cristian estaba teniendo mucha más
relación, y con
Héctor… nada, tenía que intentar que no le
viera con Cristian para que no
empeorara.
Ella y Cristian hace tiempo
que estaban pensando en dar el
siguiente paso, pero a Julia le daba miedo que
le volvieran a
engañar.
Se encontraba en “su” cama, había tenido días un poco duros,
con lo de Héctor, no podía parar de sentirse culpable. Sabía
que había sido su culpa.
Oyó un ruido de golpecitos en
su puerta.
-¿Se puede?
-Si claro.-Dijo Julia
intentando adivinar quien era.
Abrió la puerta Cristian con
una bandeja de plata y encima un
vaso caliente de leche y unas galletas
alrededor. Julia sonrió
por verle a el y al desayuno que llevaba, no había
cenado el
anterior día.
-Espero que lo
disfrutes.-Cristian sonrió.
Le colocó la bandeja en las
piernas y se sentó junto a ella.
-¿Puedo?.-Dijo Cristian
señalando a las galletas.
-Claro, lo has hecho tu.
Muchas gracias no tenias porqué.
Cristian le besó en la frente
y los dos comenzaron a comer.
-Oye, no quiero lanzarme y eso…
pero me gustaría saber si…
igual, te gustaría ya sabes, dar el siguiente
paso.-Cristian habló
tartamudeando, no sabía como preguntárselo sin que se
ofendiera.
-Emm, no lo sé, ya sabes lo
que pasé, y me sigo viendo un
poco pequeña.
-Ahora mismo la edad da igual,
con lo que estás pasando es
como si fueras adulta.
Julia estos días pasaba la
mayor parte con Gabriel y Cristian, le
debía un favor a Gabriel, se lo había
llevado sin compasión de
su hogar y ahora se sentía culpable por ello, también pensaba
en su familia, les echaba de menos, y le entristecía saber lo
apenados que
estarán por ella.
Se hizo la hora de comer, a
Julia el tiempo se le pasaba
volando cuando jugaba con Gabriel. Natalia llamó a
todos a
comer, entró en la habitación de Héctor a ver si el quería salir,
el se
negó, seguía afectado, en cierto modo, solo habían
pasado 2 días.
Natalia y las mellizas habían
hecho un guisado en una cacerola
enorme, eran muchos pero no tantos para
comerse esa enorme
guarnición.
Se sentaron todos en la mesa,
Cristian siempre se sentaba al
lado de Julia.
-¿Has pensado sobre lo que te
he dicho?.-Dijo Cristian a Julia
en el oído para que nadie les oyera.
-Si.
-¿Y qué dices?
-Probablemente será un si.
Cristian sonrió y comenzó a
comer.
Acabaron todos de comer, y
recogieron toda la mesa, Julia se
ofreció de nuevo a lavar los platos, se lo
debía a todos. Cogió
un plato y lo comenzó a enjabonar. Unas manos le cogieron
de
las caderas, y le empezaron a dar besos en el cuello. Julia se
giró y vio
que era Cristian, ella sonrió y hizo un movimiento
para que le dejara seguir
lavando. Pero el le volvió a girar, le
besó y le empujó a la encimera.
-¿Qué haces? Que te diga que
si no significa aquí y ahora.-
Dijo Julia sonriendo.
Cristian se empezó a reir.
-¿Has bebido, verdad?.-Ante aquella frase de Julia Cristian se
empezó a reir. Si, había bebido, y se notaba.
Comenzó a besarla otra vez, le
subió a la encimera y se arrimó
a ella cogiéndole de las caderas. Julia se bajó
de la encimera y
dijo:
-Mira ves a mi habitación,
cuando termine de lavar los platos
voy, pero aquí no.
Cristian sonrió y se fue corriendo a la
habitación. Ella terminó
de lavar los platos y se dirigió a la habitación, se
puso nerviosa
y le sudaban mucho las manos. Al abrir la puerta Cristian le
cogió y le dejó sentada en la cama. Se tumbó encima de ella y
la comenzó a
besar. Cristian se quitó la camisa, y a
continuación la de Julia. De repente,
se encontraban ya
desnudos en la cama, y habían comenzado a lo que llamaban,
“la
siguiente fase”. Héctor se levantó de su cama, pensó que
debía hablar con Julia
para aclarar todo y sentirse mejor, abrió
la puerta suavemente, y se encontró a
Julia y a Cristian, en
medio de “la siguiente fase”. El se fue corriendo,
estaba
mareado, se dirigió al comedor, vio una estantería llena de
armas que
tenía Gerardo, según el, eran para defenderse, y se
sentía seguro con todas
ellas. Cogió una pequeña, que era solo
de una bala, lloraba sin parar, y tenía
cara de sufrimiento. Su
llanto se oía de lejos, y por ello Diana se acercó a
ver que
ocurría, vio a Héctor colocándose dentro de la boca una
pistola de
Gerardo.
-¡¿Héctor?! ¡Suelta eso!
-Os quiero.
Héctor dijo eso entre llantos, su voz se
quebraba, y ese
momento se paralizó, Diana lo veía en cámara lenta, y todo se
nubló.
Héctor soltó un sollozo y se oyó un temible
sonido.
Ya había apretado el gatillo, y se encontraba
tumbado en el
suelo con la pistola en la mano y lleno de sangre.
Maria y sus vicios al call of duty hacen que el fruto de su imaginacion creen estas sangrientas y excitantes escenas jajajaajajajj
ResponderEliminarPuajajaj, habrá más sangrientas tranquila jaja, asi soy yope ^-^
Eliminar¿Más sangrientas? Jo, con lo sensible que soy, a este paso me muero leyendo esta historia jajaja
ResponderEliminarEstá genial,en serio, me encanta:3
solo unas pocas jaja, muchas gracias :)
EliminarJajajaja bueno, se soportará
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