miércoles, 12 de junio de 2013

Capitulo 9

Encuentro

Al despertar, oyeron unos pájaros cantar, tenían flores 

alrededor, ranas croando sin cesar… Era el despertar más 

bonito que se fueran a imaginar.

Gabriel comenzó a zarandear a su hermana para que le diera 

de comer. Tenían un hambre espantosa ya que llevaban casi 

medio día sin pegar bocado.

Julia medio dormida sacó una magdalena de su cesta y se la 

dio a su hermano. Gabriel esbozó una sonrisa la cual hizo que 

Julia le sonriera.

Se oyó un ruido en unos arbustos,  Julia se puso delante de su 

hermano para protegerle del peligro que podría haber allí. 

Vieron unos ojos verdes intensos asomándose tras unas hojas 

de igual color.

-¿Quién sois?.-Dijo Julia un poco asustada, aun protegiendo a 

su hermano.

Se oyó un paso acercándose.

-¡Atrás! Llevo un cuchillo y puedo utilizarlo.-Era una mentira, 

en verdad solo tenía una mísera cuchara que no sabía ni ella 

misma para que la había cogido antes.

-Tranquila, no os haré nada.-Dijo un misterioso chico con las 

manos tendidas hacia arriba.

Era un chico bellísimo con el pelo marrón corto, como si fuera 

un militar y con unos ojos verdes hermosísimos.

-¿Quién eres?.

-Me llamo Cristian, vivo a unos kilómetros de aquí. Siento 

haberos asustado, nunca antes había visto gente quedarse 

mucho por aquí. ¿Y vosotros quiénes sois y, porque estáis aquí 

sin nadie?

-No me has asustado.-Dijo Julia mirando hacia abajo.

El chico se río y le miro para que siguiera hablando.

-Yo soy Julia y este es mi hermano pequeño Gaby, o Gabriel 

como prefieras. Estamos aquí por temas personales.

-En resumen, te has escapado de casa, ¿verdad?.-Dijo Cristian 

riéndose.

-¿Cómo sabes tu eso?.- Dijo Julia extrañada.

-Las personas que vienen aquí es o porque van de camino a 

otro sitio o porque se han escapado de algún sitio.-Dijo 

Cristian, como si fuera ya algo obvio para el.

Julia soltó una leve risa.

-Bueno… la verdad es que no nos queda mucha comida, cogí 

todo lo que pude y lo que me dio tiempo a meter en esta 

cesta.

-Pues vámonos a mi casa cuanto antes ¿no?.

-Igual molestamos…-Dijo Julia dudosa.

-Bah, pasareis desapercibidos, y si no, os defiendo y sin 

problema.


Julia asintió, cogió a su hermano de la mano y se dirigieron a 

casa de Cristian. 

3 comentarios: