martes, 11 de junio de 2013

Capitulo 3 

Camino:

Se despertaron con las lágrimas secas por sus mejillas. Vieron 

un brillo marrón del pelo de María, que les despertó con un 

cariño tierno y dulce que siempre les esperanzaba.

-Vamos, tenemos camino que hacer.- Dijo Pedro siempre seco 

y severo.

-Vamos hijos- Dijo María.

En el camino se encontraron con un prado verde, precioso, lo 

más bello que habían visto nunca.

-¡Papá, papá! ¡Por favor! ¿puede ir al prado?- Dijo Julia 

siempre alegre.

-No, tenemos mucho camino que hacer- Dijo Pedro.

Julia se fue de morros en todo el camino, aun que no era poco 

habitual que pasara aquello, María siempre estaba diciendo: 

‘No te preocupes cariño, un día haremos lo que deseas’.

Siguieron caminando, estaban agotados. Gabriel estaba 

jugando con el barquito que tanto le gustaba, se lo llevo sin 

que los guardias se dieran cuenta. Un barquito de madera no 

muy  caro. Julia estaba golpeando una piedrecita en forma de 

delfín mientras andaba. Julia se la metió en el bolsillo al ver 

una cosa que le llamó la atención.

Vieron una casa a lo lejos, parecía abandonada, tenía las 

ventanas rotas y la puerta entreabierta y llena de moho.  Julia 

sintió unas ansias enormes de ir allí, ella siempre era una 

curiosa que iba merodeando por otros lugares. Siguieron 

caminando y caminando… Tenían los pies con heridas, estaban 

enormemente cansados, no podían más.

-Ahí está la casa.- Dijo Pedro.

-¡Hemos llegado! ¡Por fin!- Gritó Julia.


Gabriel abrazó a su padre y le dio una dulce sonrisa de niño 

pequeño, pero los ojos marrones de Pedro seguían siendo 

impenetrables.

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