Capitulo 3
Camino:
Camino:
Se despertaron con las lágrimas secas por sus mejillas. Vieron
un brillo
marrón del pelo de María, que les despertó con un
cariño tierno y dulce que
siempre les esperanzaba.
-Vamos, tenemos camino que hacer.- Dijo Pedro siempre seco
y severo.
-Vamos hijos- Dijo María.
En el camino se encontraron con un prado verde, precioso, lo
más bello
que habían visto nunca.
-¡Papá, papá! ¡Por favor! ¿puede ir al prado?- Dijo Julia
siempre alegre.
-No, tenemos mucho camino que hacer- Dijo Pedro.
Julia se fue de morros en todo el camino, aun que no era poco
habitual
que pasara aquello, María siempre estaba diciendo:
‘No te preocupes cariño, un
día haremos lo que deseas’.
Siguieron caminando, estaban agotados. Gabriel estaba
jugando con el
barquito que tanto le gustaba, se lo llevo sin
que los guardias se dieran
cuenta. Un barquito de madera no
muy
caro. Julia estaba golpeando una piedrecita en forma de
delfín mientras
andaba. Julia se la metió en el bolsillo al ver
una cosa que le llamó la
atención.
Vieron una casa a lo lejos, parecía abandonada, tenía las
ventanas rotas
y la puerta entreabierta y llena de moho. Julia
sintió unas ansias enormes de ir allí,
ella siempre era una
curiosa que iba merodeando por otros lugares. Siguieron
caminando y caminando… Tenían los pies con heridas, estaban
enormemente
cansados, no podían más.
-Ahí está la casa.- Dijo Pedro.
-¡Hemos llegado! ¡Por fin!- Gritó Julia.
Gabriel abrazó a su padre y le dio una dulce sonrisa de niño
pequeño,
pero los ojos marrones de Pedro seguían siendo
impenetrables.
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