jueves, 13 de junio de 2013

Capitulo 11
Un nuevo día    

Natalia comenzó a llamar a todo el mundo para cenar. Había 

preparado unas lentejas como ya antes había dicho y un poco 

de pan para cada uno. Entonces Julia comprendió porque 

antes tenía harina en las manos.

El comedor estaba situado al lado de la entrada, la mesa era 

larga y amplia ya que tenían tantas personas alojándose en esa 

casa.

Julia se sentó junto al lado su hermano, y Gerardo y las mellizas, 

Diana y Tania no paraban de perseguir a Gabriel, por ese 

motivo ellos se pusieron cerca de el para poder estrujarle los 

mofletes que tanto admiraban.

Julia en ese momento tenía mucha vergüenza, estaba en un 

sitio donde nadie conocía, y en cierto modo, se había auto 

invitado. Empezó a comerse las lentejas queriendo no dejarse 

ni un gramo de ellas, no quería parecer maleducada.

-¿Y no vivían vuestros tíos aquí también?.-Dijo Julia mirando a 

los 3 hermanos.

-Si, pero se han ido unos días a otro país, ¿adonde era 

exactamente?.-Dijo Cristian mirando a Rubén.

-A Valencia creo, por la playa y eso.

Siguieron comiendo todo el mundo, no había casi 

conversación, estaban concentrados en comerse su plato.

Julia se quedaba a veces mirando a Héctor, no es que le 

amaba, era más bien que le fascinaba, el era misterioso, 

siempre iba tapado y aun no le había oído hablar.

-Podéis quedaros tanto queráis, por unas personas más no pasa 

nada.-Dijo Natalia.

-Muchas gracias, no os molestaremos para nada. Aun asi, 

intentaremos estar lo menos que podamos para no molestaros.

-¿Pero, entonces porque estabais en el prado?

Julia no sabía que responder.

-Por un tema un poco delicado. -No quería entrar en detalles.

-Mmmm, chica mala con secretitos… me gusta.-Dijo Rubén 

siempre bromeando e intentado flirtear con Julia.

Cristian se empezó a reir y así atragantándose y empezando a 

toser por la comida que aun tenia en la boca.

Al finalizar la cena,  Julia ayudó todo lo que pudo a recoger la 

mesa, empezó a lavar los platos, cuando Héctor se acercó.

-Me han dicho que los lave contigo.-Dijo siempre hablando en 

boz baja.

-Ah, claro.

Mientras lavaban los platos, Julia manchó la camiseta de 

Héctor con un poco del caldo de las lentejas que quedaba en 

el plato.

-¡Oh! ¡Lo siento mucho!.- Dijo Julia mientras le limpiaba con 

un trapo.

Julia paró de limpiarle la mancha, Héctor seguía quieto y 

callado como siempre, y Julia aun posaba su mano sobre la 

camiseta aun que no la estaba limpiando a penas. Julia pensó 

‘No lo hagas, ¿Acaso no has aprendido con lo de Noel?’.

Julia se apartó de Héctor rápidamente para que no pasara 

nada más.

Entonces Cristian entró en la cocina:

-¿Quieres salir fuera?.-Le dijo a Julia.

-Si claro.

Se apoyaron los dos en el porche de la casa.

-Gracias por todo.

-.¿Por qué?.-Dijo Cristian.

-¿Cómo que por que? Nos has dado cobijo y comida, sin 

conocernos a penas, ¿te parece poco?.

-Aah, bueno.-Dijo Cristian entre leves risas.-No iba a dejar a 

una bella dama sola ¿no?.-Dijo sonriente.

Julia rio un instante y se quedaron callados mirando las 

hermosas estrellas. Cristian le colocó su mano sobre la cadera 

de Julia y le dijo:

-Me tienes aquí para lo que quieras, ¿lo sabes no?.

Antes de contestar, Rubén salió hacia el porche también, 

haciendo así que Cristian quitará ágilmente la mano de la 

cadera de Julia.

-¿Qué está pasando aquí?.-Dijo Rubén riéndose.

-¿Cómo? Em, nada, ¿qué tendría que pasar?.-Dijo Cristian 

rojo.

-Nada, nada. Ya me voy. -Rubén se estaba riendo al volver a 

entrar a casa, en cierto modo, intuía lo que ocurría.

Julia no quería problemas otra vez con el dichoso tema del 

amor, a si que se levantó y le dijo a Cristian:

-Se hace tarde, mejor que me vaya a dormir. Ah, y enserio 

gracias por todo.

Cristian se quedó como paralizado, hasta que reaccionó , se 

levantó y se quitó el césped que tenia  en el pantalón.

-¿Te acompaño?

-¿A mi cuarto?.-Dijo Julia confundida.-Tengo piernas, gracias.

Julia no se podía creer que dijera eso, había sido cruel por su 

parte ya que el lo había dado todo por ella, pero ya era tarde, 

sus palabras ya habían salido por su boca.

Julia ando hasta la habitación que le habían dicho que 

durmiera, en la habitación de los tíos, ya que ellos en ese 

momento no estaban. Se sentó en la cama doble que había y 

comenzó a pensar y a sentirse culpable de lo que le había 

dicho a Cristian.

Entonces, sonó la puerta, Julia se alegró creyendo que el que 

iba a entrar era Cristian. Descubrió que no era así, era Rubén 

con detrás Héctor.

-Cristian está enfadado.-Dijo Rubén.

-Lo sé, y lo siento.-Julia lo dijo de una forma suave, no estaba 

acostumbrada a pedir perdón.

-Ya intentaremos convencerle. Duerme bien princesa.-Dijo 

Rubén con una sonrisa.


Julia sonrió levemente, le empezaban a hacer gracia las 

“bromas” de Rubén. Al salir Rubén, Héctor le siguió por 

detrás, pero antes de salir, se le dibujo una sonrisa en su 

rostro, una sonrisa dedicada a Julia antes de salir.

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