Capitulo 11
Un nuevo día
Natalia comenzó a llamar a
todo el mundo para cenar. Había
preparado unas lentejas como ya antes había
dicho y un poco
de pan para cada uno. Entonces Julia comprendió porque
antes
tenía harina en las manos.
El comedor estaba situado al
lado de la entrada, la mesa era
larga y amplia ya que tenían tantas personas
alojándose en esa
casa.
Julia se sentó junto al lado su
hermano, y Gerardo y las mellizas,
Diana y Tania no paraban de perseguir a
Gabriel, por ese
motivo ellos se pusieron cerca de el para poder estrujarle los
mofletes que tanto admiraban.
Julia en ese momento tenía
mucha vergüenza, estaba en un
sitio donde nadie conocía, y en cierto modo, se
había auto
invitado. Empezó a comerse las lentejas queriendo no dejarse
ni un
gramo de ellas, no quería parecer maleducada.
-¿Y no vivían vuestros tíos
aquí también?.-Dijo Julia mirando a
los 3 hermanos.
-Si, pero se han ido unos días
a otro país, ¿adonde era
exactamente?.-Dijo Cristian mirando a Rubén.
-A Valencia creo, por la playa
y eso.
Siguieron comiendo todo el
mundo, no había casi
conversación, estaban concentrados en comerse su plato.
Julia se quedaba a veces
mirando a Héctor, no es que le
amaba, era más bien que le fascinaba, el era
misterioso,
siempre iba tapado y aun no le había oído hablar.
-Podéis quedaros tanto queráis,
por unas personas más no pasa
nada.-Dijo Natalia.
-Muchas gracias, no os
molestaremos para nada. Aun asi,
intentaremos estar lo menos que podamos para
no molestaros.
-¿Pero, entonces porque estabais
en el prado?
Julia no sabía que responder.
-Por un tema un poco delicado.
-No quería entrar en detalles.
-Mmmm, chica mala con secretitos…
me gusta.-Dijo Rubén
siempre bromeando e intentado flirtear con Julia.
Cristian se empezó a reir y
así atragantándose y empezando a
toser por la comida que aun tenia en la boca.
Al finalizar la cena, Julia ayudó todo lo que pudo a recoger la
mesa, empezó a lavar los platos, cuando Héctor se acercó.
-Me han dicho que los lave
contigo.-Dijo siempre hablando en
boz baja.
-Ah, claro.
Mientras lavaban los platos,
Julia manchó la camiseta de
Héctor con un poco del caldo de las lentejas que
quedaba en
el plato.
-¡Oh! ¡Lo siento mucho!.- Dijo
Julia mientras le limpiaba con
un trapo.
Julia paró de limpiarle la
mancha, Héctor seguía quieto y
callado como siempre, y Julia aun posaba su mano
sobre la
camiseta aun que no la estaba limpiando a penas. Julia pensó
‘No lo
hagas, ¿Acaso no has aprendido con lo de Noel?’.
Julia se apartó de Héctor
rápidamente para que no pasara
nada más.
Entonces Cristian entró en la
cocina:
-¿Quieres salir fuera?.-Le
dijo a Julia.
-Si claro.
Se apoyaron los dos en el
porche de la casa.
-Gracias por todo.
-.¿Por qué?.-Dijo Cristian.
-¿Cómo que por que? Nos has
dado cobijo y comida, sin
conocernos a penas, ¿te parece poco?.
-Aah, bueno.-Dijo Cristian
entre leves risas.-No iba a dejar a
una bella dama sola ¿no?.-Dijo sonriente.
Julia rio un instante y se
quedaron callados mirando las
hermosas estrellas. Cristian le colocó su mano
sobre la cadera
de Julia y le dijo:
-Me tienes aquí para lo que
quieras, ¿lo sabes no?.
Antes de contestar, Rubén
salió hacia el porche también,
haciendo así que Cristian quitará ágilmente la
mano de la
cadera de Julia.
-¿Qué está pasando aquí?.-Dijo
Rubén riéndose.
-¿Cómo? Em, nada, ¿qué tendría
que pasar?.-Dijo Cristian
rojo.
-Nada, nada. Ya me voy. -Rubén
se estaba riendo al volver a
entrar a casa, en cierto modo, intuía lo que
ocurría.
Julia no quería problemas otra
vez con el dichoso tema del
amor, a si que se levantó y le dijo a Cristian:
-Se hace tarde, mejor que me
vaya a dormir. Ah, y enserio
gracias por todo.
Cristian se quedó como paralizado,
hasta que reaccionó , se
levantó y se quitó el césped que tenia en el pantalón.
-¿Te acompaño?
-¿A mi cuarto?.-Dijo Julia
confundida.-Tengo piernas, gracias.
Julia no se podía creer que
dijera eso, había sido cruel por su
parte ya que el lo había dado todo por
ella, pero ya era tarde,
sus palabras ya habían salido por su boca.
Julia ando hasta la habitación
que le habían dicho que
durmiera, en la habitación de los tíos, ya que ellos en
ese
momento no estaban. Se sentó en la cama doble que había y
comenzó a pensar
y a sentirse culpable de lo que le había
dicho a Cristian.
Entonces, sonó la puerta,
Julia se alegró creyendo que el que
iba a entrar era Cristian. Descubrió que no
era así, era Rubén
con detrás Héctor.
-Cristian está enfadado.-Dijo
Rubén.
-Lo sé, y lo siento.-Julia lo
dijo de una forma suave, no estaba
acostumbrada a pedir perdón.
-Ya intentaremos convencerle.
Duerme bien princesa.-Dijo
Rubén con una sonrisa.
Julia sonrió levemente, le
empezaban a hacer gracia las
“bromas” de Rubén. Al salir Rubén, Héctor le
siguió por
detrás, pero antes de salir, se le dibujo una sonrisa en su
rostro,
una sonrisa dedicada a Julia antes de salir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario