Capitulo 8
Escapada
Julia comenzó a correr a la salida de su
casa, hasta que pensó
que si se va de casa en estos momentos sin comida y sola,
se
encontraría sin nadie más y no tendría para comer.
Se dispuso a ir a la cocina y cogió una cesta
en la que empezó
a guardar, manzanas, huevos, peras… Todo lo que encontraba
en
los cajones.
Luego pensó en Gabriel, su hermano con el que
siempre se ha
llevado bien, no estaría sola. Corrió hacia la habitación de
Gabriel y lo vió con Silvia jugando con su barquito que tan
apreciado era para
el.
Agarró a Gabriel del brazo cogió su barquito
y le dijo:
-Gaby .- Ese era el nombre cariñoso por el
que le llamaba.-
Nos vamos.
-¿A dónde?.-Preguntó Gabriel con su vocecita
de niño
pequeño y sus mofletes redondos y sonrosados.
-A un lugar super bonito ¿vale? Vamos a estar
tu yo solos, ¿Te
acuerdas del prado que había en el camino de nuestra casa y
esta?
-Si, ¿vamos a ir hay?¿A jugar todos
juntos?.-Dijo sonriente.
-Si vamos a ir allí, pero tu y yo solos
¿vale? Estaremos juntos
jugando tooodo el rato que quieras.
Julia se fue con Gabriel en brazos corriendo
hacia la puerta de
salida.
Empezaron a andar por un camino con alrededor
inmensos
árboles de colores rosas, rojos y amarillos.
Sus hojas al caer habían decorado el suelo
con hojas de
distintos colores haciendo así que el paisaje fuera aun más
bonito.
Se estaba haciendo de noche y ellos estaban
ya muy cansados,
a si que se amontonaron unas cuentas hojas, cogieron la manta
de la cesta de Julia y se acurrucaron y taparon hasta que
empezaron a dormir.
Al día siguiente al caminar por muchos sitios
distintos
encontraron el prado; un prado verde, con alrededor de el
arboles de
color rosa, como muchos que había por ese camino
de ida, también había una
charca, en la que unas cuantas ranas
se iban posando en los nenúfares que había
en ella.
Se encontraban al lado de la charca con un
mantel puesto en
el césped y ellos colocados encima de este, empezaron a jugar
con el barquito de Gabriel.
Gabriel empezó a hacer sonidos de sirena y de
agua
movimiento de agua y olas, con esa voz tan preciosa y dulce
que tenia el.
Al estar mucho tiempo jugando. Volvieron a
empezar a
dormir.
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