sábado, 22 de junio de 2013

Capitulo 16

Encuentro

Todo el mundo estaba apenado, impotente, impasible. Julia se 

sentía fatal, había llenado esa familia llena de tragedia, y 

muerte. Recordaba a Héctor el primer día que le vio, tan 

callado, tan feliz con sus hermanos, esas sonrisas que le 

mandaba desde lejos.

Gabriel no sabía nada de lo que pasaba, tan solo era un niño y 

tampoco le habían dejado ver nada, aun que, a veces, 

preguntaba por Héctor y le respondían que se había ido con 

un amigo, Gabriel sonreía y decía: ‘espero que se divierta’.

La pistola la habían guardado de nuevo en la estantería 

apenados, pensaban en tirarlas para que no ocurriera nada 

parecido, pero Gerardo se lo impedía.

Todos estaban desayunando, menos Rubén que estaba en el 

sofá tumbado. Llamaron a la puerta.

-Rubén abre tu que los demás están desayunando.-Dijo Tania 

siempre mandando a los demás. Rubén se levantó medio 

dormido, y abrió sin camiseta, en esos momentos no pensaba 

en nada.

-Em, buenos días, nuestros hijos se escaparon de casa, y los 

hemos estado buscando, se llaman Julia y Gabriel, ¿han ido a 

parar aquí?.

Rubén se paralizó, ¿Qué podría responder el? Igual Julia no 

querría que dijera nada. Por otro lado, Julia se quedó 

paralizada también. Antes de que Rubén respondiera, Gabriel 

oyó la voz de su madre diciendo aquello, y corría hacia ella 

abrazándola.

María le abrazó fuerte y empezó a sonreír y llorar.

-Hijo.-Maribel habló entre sollozos, sonreía sin parar y le 

abrazaba fuerte.

-Gaby, ¿Julia también está aquí, no?.

Gabriel no respondió, tan solo miró hacia el asiento donde 

estaba Julia, su madre se giró, y allí la vió, paralizada y 

mirándolos.

María corrió hacia Julia y le abrazó fuerte, a pesar de que se 

llevara a Gabriel y se escapara. Pedro se acercó hacia Julia y le 

pegó un bofetón en la mejilla. Cristian ante aquel acto, se 

levantó bruscamente y se interpuso entre Pedro y Julia.

-No la toques.-Dijo Cristian serio.

Pedro se rio y le apartó, cogió a Julia del brazo y a Gabriel del 

hombro.

-Nos vamos.

-¿Qué? ¡No! ¡Yo me quedo!.-Dijo Julia desesperada.

-¿Perdon?

Cristian corrió hacia Julia y la cogió del otro brazo se acercó a 

ella y le dijo en el oído:

-Corre por la puerta de atrás.

Ella asintió, se quitó de encima el brazo de su padre, y se paró 

ante la estantería de armas, cogió rápidamente un arma por si 

acaso, y después fue cuando se dio cuenta de que era la misma 

con la que Héctor se mató. Salió corriendo por la puerta de 

atrás, y al correr, miró hacia atrás, y vió a su hermano 

siguiéndola.

-¿Gabriel? Vete con padre y mamá, con ellos estarás mejor,

-No, yo quiero ir contigo.


A Julia le salió una gota de su ojo, y le fue recorriendo por la 

mejilla. Ella asintió, le cogió de la mano, y comenzaron a 

correr.

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